El Drop Pélvico en Corredores: Causas, Consecuencias y Soluciones

Feb 04, 2026

Entendiendo el drop pélvico en corredores

La caída pélvica (pelvic drop), un problema común entre los corredores, se refiere a la inclinación lateral de la pelvis durante la fase de apoyo de la carrera. Esta condición puede dar lugar a diversas complicaciones si no se aborda adecuadamente. Comprender sus causas, consecuencias y soluciones es fundamental para mantener un rendimiento óptimo y una buena salud al correr.

Causas del drop pélvico

La caída pélvica se asocia principalmente a una insuficiente capacidad de los músculos abductores de la cadera, especialmente del glúteo medio, cuya función es estabilizar la pelvis durante el apoyo unipodal. Cuando esta musculatura no genera la fuerza o el control neuromuscular necesarios, la pelvis desciende hacia el lado contralateral, generando un desequilibrio mecánico que se manifiesta durante la carrera.

No obstante, la caída pélvica es un fenómeno multifactorial y no puede explicarse únicamente por una debilidad aislada del glúteo medio. Un déficit de control neuromuscular puede provocar que esta musculatura no se active de forma adecuada en situaciones dinámicas, incluso cuando los niveles de fuerza parecen suficientes en pruebas analíticas. Del mismo modo, limitaciones en la movilidad de cadera, especialmente en la extensión y en la rotación externa, pueden obligar al corredor a compensar mediante una basculación pélvica en cada apoyo.

La fuerza y rigidez del miembro inferior también juegan un papel relevante. Déficits en musculatura como el glúteo mayor, los isquiosurales o el tríceps sural reducen la capacidad de la pierna para absorber y reutilizar fuerzas, aumentando la demanda sobre la pelvis. A ello se suma la fatiga acumulada, que suele hacer más evidente la caída pélvica a medida que aumenta el volumen, la duración o la exigencia del entrenamiento.

Otro factor clave es la capacidad de estabilización del core profundo, especialmente el diafragma, el transverso del abdomen y los multífidos. Un control insuficiente de la presión intraabdominal compromete la estabilidad lumbopélvica durante el apoyo unipodal. Asimismo, una técnica de carrera deficiente, caracterizada por apoyos adelantados, baja cadencia o un tiempo de contacto excesivo, incrementa las demandas de control sobre la cadera y favorece el colapso pélvico.

Factores externos como correr sobre superficies irregulares o utilizar un calzado inadecuado pueden agravar el problema al aumentar las exigencias de estabilidad. En el caso del trail running, los desniveles, los cambios constantes de ritmo y la variabilidad del terreno multiplican las demandas en los planos frontal y rotacional. Además, la presencia de asimetrías funcionales o un historial previo de lesiones en tobillo, rodilla, cadera o región lumbar pueden contribuir a mantener o acentuar esta alteración.

En conjunto, a medida que el corredor incrementa su volumen o carga de entrenamiento, estas compensaciones suelen hacerse más evidentes, aumentando el riesgo de sobrecarga y de aparición de lesiones asociadas si no se abordan de forma global.

Consecuencias del drop pélvico

Cuando no se aborda adecuadamente, la caída pélvica puede dar lugar a una serie de lesiones y molestias. Entre las consecuencias más habituales se encuentran el dolor lumbar, el dolor de rodilla y el dolor de cadera. Este desequilibrio puede provocar una reacción en cadena en todo el cuerpo, afectando a la biomecánica global.

Woman  runner with Cramp in the Hamstring Muscles

Además, la sobrecarga continua sobre determinados músculos y articulaciones puede dar lugar a afecciones como el síndrome de la banda iliotibial o el síndrome de dolor patelofemoral. Estos problemas no solo afectan al rendimiento, sino que también pueden apartar a los corredores de la actividad durante periodos prolongados.

Soluciones y estrategias de prevención 

Abordar la caída pélvica durante la carrera requiere un enfoque multifactorial, en el que se integren el fortalecimiento muscular, el control neuromuscular, la técnica de carrera y una correcta interpretación del gesto mediante un análisis biomecánico específico.

Desde el punto de vista del entrenamiento de fuerza y control, el foco no debe situarse únicamente en el fortalecimiento aislado de los abductores de cadera, sino en su capacidad para estabilizar la pelvis en situaciones de apoyo monopodal, que es la demanda real de la carrera. En este sentido, ejercicios con alta transferencia como el hip lock, ampliamente utilizado y desarrollado en el contexto del entrenamiento de la carrera por Fran Bosch, presentan mayor evidencia práctica y coherencia biomecánica que tareas analíticas clásicas.

El hip lock reproduce de forma específica el control activo de la pelvis durante el apoyo unipodal, exigiendo una coactivación eficaz del glúteo medio, extensores de cadera, musculatura profunda del core y estabilizadores del tronco. La literatura sugiere que este tipo de ejercicios funcionales mejoran no solo la fuerza, sino también el timing neuromuscular y la capacidad de mantener la alineación pélvica bajo carga dinámica, aspecto clave para reducir la caída pélvica en carrera.

Otros ejercicios complementarios con mayor transferencia incluyen variantes de:

Apoyo unipodal con control frontal (step-down controlado, monopodal con perturbaciones).
Tareas de carga excéntrica y reactiva en una pierna, que simulan la fase de contacto y amortiguación.
Progresiones dinámicas del hip lock, integrando desplazamiento, cadencia o fatiga.
De forma complementaria, el entrenamiento del core debe orientarse a mejorar la estabilidad lumbopélvica en condiciones funcionales, evitando un enfoque exclusivamente isométrico o en descarga. El objetivo es optimizar la transmisión de fuerzas entre tronco y extremidades inferiores y reducir compensaciones laterales del tronco, frecuentemente asociadas a la caída pélvica.

Más allá del ejercicio, la técnica de carrera juega un papel determinante. Mantener una postura erguida, limitar la inclinación lateral del tronco y mejorar el control del apoyo unilateral permite reducir las demandas sobre los abductores de cadera. Sin embargo, estas correcciones deben individualizarse y contextualizarse en función del patrón real del corredor.

En este punto, el análisis biomecánico de la carrera resulta fundamental. La evaluación objetiva del gesto —especialmente en el plano frontal— permite identificar en qué fases aparece la caída pélvica, si está relacionada con déficits de control en el apoyo, con estrategias compensatorias del tronco o con antecedentes lesionales. Esta información es clave para seleccionar ejercicios como el hip lock en el momento adecuado, ajustar su progresión y evaluar la evolución del corredor con criterios objetivos.

En conjunto, la combinación de un análisis biomecánico riguroso y un programa de ejercicios con alta especificidad y transferencia, como los hip lock y sus progresiones, constituye la estrategia más eficaz para reducir la caída pélvica, mejorar la eficiencia del patrón de carrera y disminuir el riesgo de lesión.

Tips para Runners

  • Evalúa de forma regular tus zapatillas de running para asegurarte de que proporcionan un soporte adecuado.
  • Incorpora actividades de entrenamiento cruzado como el ciclismo o la natación para desarrollar la fuerza general sin sobrecargar en exceso la musculatura implicada en la carrera.
  • Presta atención a cualquier signo de molestia y abórdalo de manera inmediata para evitar que el problema se agrave.

Al comprender las complejidades de la caída pélvica, los corredores pueden adoptar medidas proactivas para mejorar su rendimiento y minimizar el riesgo de lesión. La atención constante al trabajo de fortalecimiento y a la corrección de la técnica puede marcar una diferencia significativa en la salud global del corredor.